Si no estás listo para disparar o no tienes la mira puesta en tu objetivo, mantén el dedo fuera del gatillo.
Extiende el dedo índice y apóyalo sobre el armazón del arma, lo más alto posible y lejos del guardamonte.
Mantener el dedo fuera del gatillo hasta que estés listo para disparar es una regla simple que puede prevenir disparos accidentales. La buena disciplina del gatillo requiere práctica, pero siempre vale la pena.